jueves, 10 de julio de 2014

Fábula sobre la vida: El mono joven y la tortuga vieja

































Un mono joven de la selva fue invitado a la  gran fiesta para celebrar los 200 años de la señora Tortuga. Deseoso de tener una larga vida como ella, decidió preguntarle sus secretos:

—Señora Tortuga: ¿Me pude contar cuál es su secreto para vivir tantos años? 

La tortuga, sorprendida por el interés del inquieto mono, alegremente le contestó:

—Las tortugas vivimos muchos años, porque siempre vamos lento, muy lento; no tenemos afanes y caminamos tranquilamente. Vemos muy bien el camino antes de avanzar, así nunca nos extraviamos.

—Pero, yo soy un mono —dijo el joven—, nosotros siempre vamos rápido de árbol en árbol.

—Bueno es para ti, joven travieso, descansar para recuperar tus fuerzas. Las tortugas también tomamos largas horas bajo el sol y disfrutamos de una buena siesta.

—¿Cómo puedes dormir en una selva tan peligrosa?. —Preguntó el mono bastante preocupado.

—Para una tortuga es muy fácil protegerse de cualquier enemigo: escondemos la cabeza en nuestro duro caparazón, así, ninguno puede hacernos daño. 

Mientras la tortuga hablada, el ansioso mono saltaba, saltaba, saltaba... Sin darse cuenta, se pegó en la cabeza con una gran rama de un árbol. El golpe fue tan fuerte que un gran chichón le salió y el mono chilló.

¡Ten cuidado! —exclamó la tortuga al ver aquel chichón—. Recuerda que para tener una larga vida debes: ¡Cuidar tu cabeza¡... Sin ella no llegarás a ninguna parte.

© 2014 Liliana Mora León

"No es lo mismo un joven mono y una vieja tortuga,
que un mono joven y una tortuga vieja"

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